Salte la navegación

Archivos en la Categoría: Nocturna

Esta es la imagen que me despide y me da la bienvenida cada noche de cada fin de semana…

 
Extremoduro – Salir


 

Me prometí hace un tiempo no volver a caer. -No tengo que pasar por esto más, no me lo merezco y es innecesario.- Me dije una y otra vez. Pero me es inevitable.

Tal vez aún necesite más, un poco más de todo.

He vuelto a fallarme a mí mismo, he vuelto a fallar a mi propia promesa. Cierto es que esta vez me ha durado bastante menos, tal vez solo haya sido una nube pasajera. Yo, por si acaso, volveré a salir con paraguas, como un soldado sale siempre con su escudo.

Leía hace no mucho en un blog, una frase que decía algo así como “El dolor es inevitable, pero el sufrimiento es opcional”. Cuanta razón tenía…

 
The Calling – Wherever you will go (acoustic)


 

Mientras cenábamos íbamos fraguando lo que será nuestro futuro próximo. Ya hemos hecho lo fácil, el trato. Ahora nos queda lo más complicado, hacernos con los ingresos necesarios y buscar lo que será durante mucho tiempo nuestro nuevo cobijo.

Será complicado, ya que tendremos que buscar algo ignífugo, insonorizado, a prueba de olores, patadas y líquidos varios. Cerca de un hospital, de algún chino/paquistaní 24 horas y lejos de cualquier cosa parecida a una figura autoritaria.

No es que seamos exigentes ni tiquismiquis, es más que nada por la seguridad de la gente. Y la nuestra, pero eso ya es secundario.

Melendi – Como una vela


 

Uno se siente extraño cuando no está en su ambiente. Digamos que algo perdido, como el ojo de “El Dioni”.
Que aunque viejo roquero, uno ahora quiere -o necesita- otras cosas. Ya sabíamos que el final de la noche no se daría bien, por mucho que el principio prometiese.

La cena en el rincón de siempre, con los de siempre, y con los resultados deportivos de siempre. Hasta aquí todo bien. Pero no se puede rematar la faena si el ruedo no está para ello.

Mientras una hippie perro-flauta con los ojos cruzados te pide cerveza, su socio de turno lucha consigo mismo para poder mantenerse en pie con un vaso del tamaño de un barreño en la mano, y sintiéndose orgulloso de la situación esboza una sonrisa de medio lado. Probablemente porque no sea capaz de soltarla entera hasta dar un par de caladas más.
Si ahora este cuadro lo multiplicas por 500 más o menos, te da como resultado una de las tantas zonas que hay para salir por Barcelona. Que será por ambientes aquí…

Resumiendo… Otro buen fin de semana con buena compañía.

Barón Rojo – Hijos de Caín


 

Aprender, crecer, mejorar… y otras tantas cosas que hacer contigo.

 

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.